Empedrado, Thursday 6 de September de 2018
 

El  Equipo Argentino de Antropología Forense dio a conocer que determinaron que un cuerpo inhumado en la localidad ribereña corresponden a Carlos Enrique Tereszecuk. Se trata de un joven misionero que tenía 24 años al momento de desaparecer durante la última dictadura.

El Equipo Argentino de Antropología Forense emitió su informe pericial en la causa abierta desde el año 2005, ante la Secretaria de Derechos Humanos del Juzgado Federal de Corrientes, y por requerimiento de la Unidad de Derechos Humanos del Ministerio Público Fiscal, informando que “…con base en los resultados  del estudio antropológico y genético, se concluye que los restos esqueletarios estudiados, denominados como CR-EMP 3 corresponden a Carlos Enrique Tereszecuk..”.

 

En la causa de referencia se vienen llevando adelante tareas de investigación y exhumación de restos óseos en procura de dar con el paradero de personas desaparecidas durante la última dictadura militar en Corrientes, dando cumplimiento así al compromiso que como Estado  se ha asumido  ante la comunidad Internacional de la obligación, no solo de la persecución penal por violaciones a los derechos humanos, “sino también de investigar el destino final de los desaparecidos” e informar toda la verdad a los familiares y la sociedad argentina en general.

 

La primera exhumación se realizó en Junio del año 2006 en el Cementerio de la localidad de Empedrado, donde se pudo recuperar cuatro conjuntos de restos óseos, en los años 2007 y 2014 se identificaron a dos de ellos, el primero fue de un estudiante correntino -Rómulo Artieda y el segundo un estudiante formoseño- Julio Andrés Pereira. De ese conjunto de restos óseos, en esta oportunidad pudo hallarse la confirmación de la identidad de otro estudiante, pero de la provincia de Misiones, Carlos Enrique Tereszecuk.

 

Carlos había nacido en la ciudad de Posadas, contaba con tan solo 24 años al momento de su desaparición.  Con esos escasos años de vida, ya había estudiado Filosofía y Teología  en Córdoba y de regreso a su ciudad natal –Posadas-, continuó sus estudios en la  escuela de Servicio Social, donde fue elegido vicepresidente del movimiento estudiantil. La persecución a la que fue objeto lo llevó a  esconderse de las fuerzas represivas en Posadas de casa en casa cada día, luego en las zonas rurales, para posteriormente trasladarse a Resistencia, donde fue visto por última vez con vida por sobrevivientes de la Masacre de Margarita Belén, en la Jefatura de Policía de esa ciudad.

 

Estas identificaciones reafirman que el sistema utilizado para el aniquilamiento y posterior ocultamiento de cuerpos, de una parte de las víctimas del terrorismo de estado en nuestra zona, fue arrojarlos a las aguas del Río Paraná, buscando con ello asegurarse la impunidad. Sin embargo en algunos casos, el rio los devolvió a las costas, permitiendo así que tras las búsquedas, hoy también algunos de ellos, puedan recuperar su identidad. La familia de Carlos, ya fue notificada de la confirmación de la identidad y se encuentran a la espera de la llegada de los mismos desde la ciudad de Buenos Aires, para ser entregados por el Juez Federal, para así luego llevarlos a su tierra natal, donde podrán por fin despedirlo y  darle sepultura según sus creencias.

 

Esta nueva identificación además de abrir nuevas perspectivas, fortalecen las investigaciones, las que en la actualidad cuentan con el aporte de la Universidad Nacional del Nordeste, quien por medio de la Facultad de Criminalística, vienen asistiendo a los peritos del Equipo Argentino de Antropología Forense.

 

El Litoral